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24 de diciembre de 2012

Descubierto el Virus de la Estupidez Humana

Se ha descubierto que la estupidez -ahora llamada como Síndrome de Deficiencia Mental Adquirida (o SDMA)- es una enfermedad vírica, es decir, causada por un virus y también que una de cada dos personas en España es portadora de dicho virus.

El virus se conoce como VEH-1 (VEH: Virus de Estupidez Humana) y se cree que se transmite visual o auditivamente, mediante unos mecanismos conocidos como lenguaje. Ese virus corresponde a un retrovirus y contiene en su cápsula ARN que se recombina en las células nerviosas, inhibiendo -mediante hormonas que hace producir a las neuronas- la capacidad de razonar del portador. Aquí reside la peligrosidad del virus, que, como ya hemos dicho, afecta a 1 de cada 2 españoles.

El VEH está representado a la derecha. El virus normal es el de la gripe.


A partir de este momento, a los portadores se los conoce como memopositivos, y se obitene el conocimiento de la posesión del virus mediante pruebas mentales.

Los sectores más afectados de nuestra sociedad son el sector político, con un 98% de memopositivos; el sector de tertulianos de cadenas como Interasconomía* o Telecirco*, con casi un 80% de infectados; y el sector de los ecologistas, con un índice de infección del 75%.

Los sectores menos afectados de la sociedad son los del círculo escéptico y algunas unidades, que tienen entre un 10% y un 30% de índice de infección. Se cree que, especialmente los del círculo escéptico, pueden desarrollar algún tipo de inmunidad.

A nivel mundial también están bastante afectados los creacionistas, pero como este grupo se da principalmente en EEUU, no hablaremos de él. También destacan los conspiranoicos- se cree que es un posible síntoma del SDMA.

Ejemplos de infectados famosos son el actual Presitonto* del Gobierno Marrano Rajao Brías*, la conocida tertuliana de Telecirco Belén Estaban* y toda la plana de Interasconomía*.

Y otra cosa. Aunque debe haber quedado claro, como seguro que hay alguien que se lo cree:

¡¡INOCENTE!!

*Para evitar problemas legales, se han utilizado nombres y cargos paródicos. Si coincide con algún nombre real, es pura casualidad y no se ha hecho con ánimo de ofender.

28 de junio de 2012

Inmunología para mi abuela:

Hay tres cosas que los homeópatas que intentan defenderse con el "A mí me funcionó" (realmente un "¿A mí me funcionó?"). Son el efecto placebo, el sistema inmunitario y el hecho de que el punto cuando más duele una enfermedad es justo cuando está empezando a remitir. Del primero ya he hablado, y del último hablaré en otro post.

Hoy hablaré del sistema inmunitario, que actúa como una especie de ejército preparado contra cualquier amenaza. Para eso, usa cuatro estrategias:

1. Comerse al enemigo: El enemigo en este caso serían las bacterias, y se trata de monocitos y macrófagos. Estos van comiéndose como buenos Carpantas todo lo que pillan.

2. Desactivarlo: De esto se encargan los anticuerpos, que son unas proteínas con forma de Y. Se acercan a las proteínas de la membrana de los malos y se las cargan. Los producen los linfocitos B, que son como naves nodriza. Lo único malo es que cada proteína tiene un anticuerpo específico, así que contra virus que mutan, hay que esperar un tiempo a que los "investigadores" de los linfocitos hallen el anticuerpo bueno.

3. Hacerlo estallar: En caso de que todo esté perdido, de que algunas células estén ya afectadas, llegan los linfocitos CLT-Killer (asesino en inglés) y se estrellan contra ella, explotando.

4. Quemarlo: La fiebre indica que estás enfermo, porque lo que hace es cargarse al enemigo quemándolo.

Como no solo actúan virus y bacterias, también hay otro tipo de células que se encargan de evitar que diversas sustancias entren. Si esos glóbulos blancos van a lo bruto, es cuando se llama alergia.

Ahora voy a dar la estrategia general:
1. El enemigo acaba de entrar:
Si el enemigo (bacterias, virus...) entra por la piel, llegan raudos los macrófagos a comérselo, durando menos que un pastel abandonado en la puerta de un colegio a la hora de abrir.

Si entran por la nariz, están los mocos que se encargan de atraparlos, inutilizarlos y echarlos (el típico estornudo).

Si entra por la boca, llega al estómago donde es disuelto por ácido clorhídrico. Es decir, que hace "¡Ahhhh, como quema! y se muere. Sin embargo, hay bacterias que sobreviven, como la Esterichia Coli y el Lactobacilo Casei (viven en el intestino y ayudan a la digestión).

2. El enemigo está ya en la sangre:
Ahora que el enemigo está en la sangre, podría campar a sus anchas. Sin embargo, vienen los refuerzos: Anticuerpos, macrófagos y linfocitos a porrillo, hasta que se cargan a todos.

También puede haber sustancias externas ayudando, como los antibióticos o los antivirales.

Entonces, si el sistema inmunitario es el rey del mambo, ¿cómo es que hay enfermedades?

1. El sistema inmunitario tarda un tiempo en cargarse al enemigo. Pongamos por ejemplo el resfriado común: Un virus que muta cada año. Resulta que las proteínas que tiene este año son distintas que las del año pasado, y estas que las del anterior, y así sucesivamente. Por eso, los linfocitos tardan en reconocerlo y en prepararse contra él (3 a 5 días), un tiempo que aprovechan para "hacerse fuertes" y reproducirse.

2. Hay muchos enemigos. Es el caso de bastantes enfermedades: Hay muchos enemigos y tardan muy poco tiempo en reproducirse. Es decir, que por cada virus o bacteria destruído, hay dos o más que lo reemplazan. Aunque al final se gane, el mal ya está hecho.

3. El enemigo va a por tí. Es el caso de las cepas de VIH: El blanco del enemigo (virus) son los propios glóbulos blancos. Por eso no tiene cura actualmente: va a por todas, te quiere muerto para existir él.



28 de mayo de 2012

El efecto placebo para mi abuela:

Supongo que habrá oido hablar del efecto placebo. Este efecto, comprobado ampliamente durante 50 años, es el hecho de que, por estar recibiendo un tratamiento -aunque sea inocuo- se vean efectos paliativos.

Vayamos a la química. Hay unas moléculas muy importantes llamadas hormonas. Las hormonas crean cambios en el cuerpo, desde controlando el nivel de sustancias en la sangre hasta creando emociones. Estas últimas pertenecen al grupo de los neurotransmisores. En ese grupo está una sustancia, llamada Dopamina, que es la llamada "hormona de la felicidad". Esta hormona tiene efectos como preparar un incremento de leucocitos en sangre y calmar el dolor.

Ahora bien, el cerebro humano recibe, cuando recibe un medicamento y cuidados, un importante estímulo. Ese estímulo hace dar al Hipotálamo la orden de producir dopamina. Como se puede ver, no depende del uso de razón.

No solo se sabe esto. También se conoce que un placebo de colores actúa mejor que uno blanco; que uno amargo, mejor que uno dulce. Incluso existen, y son más eficaces, las inyecciones y operaciones placebo.

Es decir, el efecto placebo es un tipo de sugestión involuntaria, que tiene importantes efectos paliativos. Parafraseando, en este mundo de ser influído por el placebo, nadie se escapa/ influye al Rey, influye al Papa/ y hasta la señorita mas guapa/se ve influída por las bolitas de nada.

23 de mayo de 2012

Inmunología para mi Abuela

En otro post hablé de la genética mendeliana. En concreto, del porqué de los tipos de sangre. Hoy hablaré de los problemas de donar sangre o recibir sangre.

El sistema inmunológico está preparado para detectar sustancias extrañas en el organismo y eliminarlas químicamente, con unas sustancias llamadas anticuerpos. El mecanismo es simple: Un linfocito T actúa como si fuera una sonda de radar. En cuanto detecta una proteína extraña, se "pone en alerta roja" y manda a los linfocitos B a suprimirla a base de anticuerpos; o bien envía a monocitos y macrófagos a que se cepillen a todo bicho viviente y se lo coman.
Arriba: Una muestra de lo que le espera a cualquier sustancia extraña que intente entrar en mi sangre: ser destrozada químicamente y devorada brutalmente por unos monocitos o macrófagos.

Esto funciona muy bien contra bacterias y virus, aparte de ser el motivo de la vacunación (de eso hablaré en el siguiente post de la serie), pero hay un problema. En mi caso, si me donasen de B o AB, mis linfocitos detectarían la proteína B, y mandarían a los linfocitos B a por ella. Eso implica que haya una guerra civil abierta entre mis lifocitos y los glóbulos rojos y el hecho de que enfermara de verdad.

Por otro lado, si yo codifico las proteínas A, B y Rh no tengo problema en recibir de cualquiera. Es decir, que AB+ puede recibir de cualquiera. Por eso, a este grupo se le llama receptor universal.

El grupo 0- en cambio, no codifica ninguna proteína, así que no tiene problemas de que no le identifiquen los linfocitos. Puede donar a cualquiera, y por eso se llama donante universal. Sin embargo, no puede recibir de nadie que no sea 0-, porque si no, los linfocitos de su cuerpo los ponen en la lista negra y se los cepillan.

De hecho, los problemas con el grupo sanguíneo vienen de que la sangre de la madre y el hijo se intercambia en los últimos meses de embarazo.